viernes, 27 de mayo de 2011

El último Poeta


Acariciaba sus silencios en una noche menguante, y dejaba fluir estrellas muertas de sus ojos sin brillo, los labios apretados y los pasos bajo sombras, le otorgaban un aspecto fantasmagórico… un tinte de muerto melancólico.
Tenía en la mano izquierda un papel amarillo y en la derecha su corazón hecho pluma, un corazón que bailaba letras y lloraba desencantos; sin producir ruido alguno que cortara el satín de aquella noche solitaria y afónica. Contemplaba de reojo sus anhelos tristemente difuminados, en las luces de aquella ciudad decadente; y pensaba en la lluvia color ámbar que una vez -hace ya mucho tiempo- cayó sobre su rostro y sus recuerdos. Deseó entonces, ser como aquel papel en que danzaba su corazón, pero al mirarse las manos arrugadas, que movía con dificultad, descubrió que siempre lo había sido; estaba plagado de tachones y borrones a medias, muchas comas en su vida, puntos a parte y ya casi ningún suspensivo.

Desenterró un pañuelo de su bolsillo y secó las estrellas, relajó los labios, dio luz a sus pasos. Abrió los brazos de soñador de siglos, se abrazó a sí mismo, maldijo al cruel destino y besó en un espejo su propia calavera.

Tomó en sus manos, el artefacto que había llevado consigo media vida… y por fin, en libertad, con el silbido que cortó sin piedad un silencio de noche para llorar, detuvo hasta siempre, aquel baile de palabras y metáforas a las que solo él hallaba sentido.;dejó caer pluma y papel, mientras su pecho era bautizado por una bala certera, que le atravesó el corazón… y la razón, se convirtió en humo; un humo musical que sonó e hizo florecer sus sueños muertos.

5 comentarios:

  1. me encanto!!que nunca nos falten puntos suspensivos, eso que no sucedió aun, es lo que nos motiva a continuar.

    ResponderEliminar
  2. Lo importante es que florecieron sus sueños muertos.

    Trágico relato, inmerso dentro de una triste realidad existencial.

    Soy tu fan todo lo que escribes me gusta, tiene mucha calidad.

    Besos.

    ResponderEliminar

Rimel

Luna,
Espejo de mi alma
anhelo inalcanzable
por qué dejas de mirarme
cuando la poesía me abandona