sábado, 17 de mayo de 2014

Noche en que duele el asfalto.



Noche en que duele el asfalto,
y marcha el ejercito infernal;
integrado por luciérnagas estáticas  y  rostros fúnebres.

Entidades que vilmente ahogan sus gusanos en azúcar y topacios,
mientras ensombrecen las pasiones con una inyección de veneno y lotos azules.

Repiquetean las campanas,
arrullando los juegos macabros de una emperatriz  impía.
Juegos de muros viejos, ralladuras espectrales
y chillidos rabiosos que convierten la suciedad
 en un espectáculo maníaco, en el que incluso 
después de enterrados sufren los huesos.

Y sufren,
 porque cuando los sonámbulos astros malignos
niegan su luz a los que solo tienen sueños;
la inocente noche, que solo es noche,
en una ciudad pérfida  y decadente...
se levanta la falda, se baja las bragas


y espera afligida y resignada, la inminente llegada del metro.

6 comentarios:

Rimel

Luna,
Espejo de mi alma
anhelo inalcanzable
por qué dejas de mirarme
cuando la poesía me abandona