viernes, 30 de octubre de 2015

Poema XX4


Te vivo prestada maraña de noches

ausculta y oculta entre alerones de mimbre
contenida sobre leones y eones.


En 
tu calma, con la historia de los santos y la presunción de las rocas;
resuenas y se estremecen los cintos 
en los que la oquedad duerme y tu flor se salva.

Cuando las sombras  llegan
encienden la maquina de hacer piruetas del corazón

y mueren todos los peces del mundo.
Todo se vuelve trueno y rojo
como una explosión de sangre sobre un techo acuoso.

Yo lloro y te nombro
                    pasión delirante... 

                            Salvadora del mundo.

3 comentarios:

  1. Siempre una lágrima, negra o blanca.

    Tu poema es una lágrima.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. I love you.

    SADROSEINTHERAIN.

    ResponderEliminar
  3. acercarme a tu blog me ha encantado

    ResponderEliminar

Rimel

Luna,
Espejo de mi alma
anhelo inalcanzable
por qué dejas de mirarme
cuando la poesía me abandona